| EL CULTO AL PODER SHAKTI | |
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Este artículo no tiene mayor pretensión que ser una pequeña introducción del culto a la Energía que la humanidad ha profesado siempre; por medio de la expresión de la energía en la naturaleza y fundamentalmente hacia lo femenino. En esta línea observamos el tantra o los Shaktas Hinduistas.
Hay otros tantras como pueden
ser el tantra budista, u otras muchas culturas muy afines al culto de la
expresión de la energía en su manifestación como poder creador. Esta forma
de hablar y los nombres que van a aparecer tienen un matiz de la cultura
hinduista, tantra védico.
Quiero
comentar también que la esencia del tantra es una forma de trabajo libre, y
por ello exento de toda asociación y jerarquización; fundamentalmente lo que
busca es la máxima libertad de las personas. No sigue muchas veces la
estructuración religiosa, aunque es enormemente espiritual. Pretende que la
persona viva desde el espíritu, perfectamente integrado en el Cosmos. Su
meta es la unificación con el Cosmos, vivir desde el foco central de vida,
el “Ser”, que es el principio, el medio y el fin de toda experiencia o
existencia.
El
culto al poder es el culto a lo femenino y esto es atávico (antiguo) de
siempre. Desde tiempos ya muy antiguos, siempre han habido adoradores,
cultores a los elementos de la existencia: al fuego, al agua, al rayo, al
sol, a la tierra. No han faltado individuos que se sintieran atraídos por
este poder misterioso y sublime. En todas las épocas, y en todas las
civilizaciones, personas atraídas por esta fuerza han sentido una
irresistible necesidad de encontrar una respuesta a sus aspiraciones,
deseando encontrar el significado de preguntas tales como: ¿Porqué existo?,
¿Qué es esta existencia?, ¿Quién soy yo?. Estos interrogantes han sido el
origen y la causa de la búsqueda de muchas personas, que han dedicado sus
vidas y esfuerzos a encontrar una respuesta a esta demanda de mayor paz,
armonía, etc..., que han insistido en una línea de trabajo integradora y no
culpabilizadora, a pesar de determinados posicionamientos sociales y algunas
veces encontrándose con la oposición e incomprensión, de personas cercanas,
incluso viéndose obligados a llevar sus creencias al secretismo y la
soledad. Muchos iniciaron un camino, el camino de Shakti, el camino de la
energía, el culto a lo femenino, el culto al poder.
Shakti
es la representación simbólica del poder, la fuerza, la feminidad, la
belleza, la maternidad, la destrucción, el "lila" de la existencia, (el
juego). También representada combo madre, como amiga, amante, como el gran
útero de donde surge este fantástico Universo. Shakti es la sustancia (la
prakriti), el alimento. También representada como guerrera, destructora del
ego, es el aspecto de disolución, el hecho de que todo lo que nace muere. En
su aspecto de disolución, destruye toda identificación, toda creencia, todo
dogma. Con su continua forma cambiante, es la alquimia cósmica, el gran
juego de la transformación, mágica y caprichosa, sorprendente e inesperada.
Shakti
es esta existencia, la expresión del Ser como energía, como poder, la
totalidad de la existencia desde la partícula más pequeña a la forma más
sofisticada. El camino de Shakti, o lo que es lo mismo el culto a la
energía, al poder, nos quiere conducir de vuelta a casa, al origen. El
Shaktismo mira a Dios con cara de mujer; la representación más elevada de
Dios es lo femenino.
El
tantrismo busca la integración del ser humano, uniendo todo lo que pueda
estar desunido, diluyendo toda dualidad, debiendo pasar por un proceso de
toma de consciencia de todos los condicionantes que pueda haber. Con
sinceridad podremos ir descubriendo nuestros hábitos adquiridos, miedos
etc..., pues justamente esto está impidiendo que yo viva con total soltura y
espontaneidad cada instante.
La
metodología que utiliza es enormemente flexible y dinámica, sus métodos son
variopintos, iniciáticos y progresivos. Es el máximo exponente ritual. Lleno
de creatividad, contempla a cada persona de una manera diferenciada; lo que
es bueno para mí, no tiene porque ser bueno para los demás, pues la
estructura psicológica de cada persona es distinta, aunque también
físicamente hay diferencias. Ninguna persona es exactamente igual a otra. El
tantra así lo cree. Una persona, un camino.
Esta
vía no es separadora del mundo, pues es en la relación con las personas
donde aparecen todos los problemas que el ser humano tiene, y
fundamentalmente es el problema de afectividad, sintiéndonos, tocados y mal;
por eso no se renuncia a la vida social, los demás me van a ayudar haciendo
de espejo en muchas ocasiones de lo que queda por resolver en mí. La
práctica por excelencia del tantra es la amistad con una persona que tenga
experiencia espiritual, pues nos podrá orientar en nuestra búsqueda,
aclarando nuestras dudas y clavándonos a veces el dedo en la llaga.
Esta
práctica favorece enormemente la rapidez de los resultados pero, a cambio,
requiere una mente lúcida, despierta y ágil, ya trabajada mediante el
sadhana (esfuerzo.) Esta persona debe haber alcanzado un nivel de
maduración, de solera, no se abate fácilmente, está inconforme con el dolor
que ve en el mundo, y quiere encontrar el Amor verdadero, el Amor
incondicional, el Amor que no espera recompensa, ni tiene medida, que no
necesita poseer nada, ni a nadie. Su máximo deseo es encontrar la paz
interior, el contentamiento, que en definitiva es lo que le dará la
tranquilidad. Lo que nos impide vivir este Amor, y tranquilidad es la
identificación mental, que se encuentra en uno atávicamente y que se ha
construido poderosamente en esta vida: yo creo ser unas ideas, unos
pensamientos, creo ser un cuerpo. También creo que tengo unas virtudes y
unos defectos. Todas estas creencias se han ido adosando desde el momento en
que nací hasta ahora y de esta manera es como se ha ido construyendo toda mi
personalidad, conjuntamente con una serie de experiencias dolorosas,
energías reprimidas, hábitos y una tendencia genética.
El
tantra es un camino de gozos y de trascendencias. Esta máxima tantrica nos
está hablando del camino del medio, de la trascendencia, del equilibrio, de
la libertad, del no apego, de participar en la sociedad. No nos está
hablando de renuncias, ni de padecimientos. La renuncia se hace desde el
interior. Dicen que este camino es como lamer la miel en el filo de una
navaja muy afilada, o te comes la miel o te dejas la lengua. Esto quiere
decir que el desapego se hace en el interior, que no es necesario rasgarnos
las vestiduras como san Francisco de Asís. Este rasgar las vestiduras se
hace en el interior, mediante la entrega y el desapego.
El
tántrico construye su mundo desde el interior, y este mundo es un mundo de
armonía, de amor, de bienestar. Todo este amor lo pone en el exterior, en
todo lo que hace.
El
significado de la palabra tantra es expansión y liberación del tan. El tan
es la particularidad de cada persona, cómo vibra la energía, la ‘Shakti’, en
el ser humano. El tan sería el hecho de que un rosal haga las rosas rojas,
rosas, o blancas. Para poder expandir necesitas liberar, y la liberación la
da el espíritu, que uno se desapegue cada vez más de los niveles burdos de
la materia y viva cada vez más en la esencia de sí mismo.
A
medida que en su proceso de maduración y de expansión de su particularidad,
de su conciencia, la persona vaya limando rebeldías y asperezas, irá dándose
cuenta de que todo pretendido defecto, no es más que una falta de desarrollo
de la virtud correspondiente, y que toda maldad surge de la ignorancia, de
la falta de visión. Despertar a esto es todo un trabajo, un esfuerzo para
aumentar mi sinceridad, y hasta podría ser muy bueno retirarse algunos días
en soledad para aclararse: qué deseo, qué pretendo, qué quiero, qué quejas
tengo del mundo, etc..., aumentando mi ver, aclarando dudas, descubriendo
complejos, descubriendo todo ese mundo subconsciente de automatismos, de
estímulos y respuestas. Todo trabajo mínimamente serio de crecimiento
personal irá dirigido a descubrir todo este juego. Toda persona con deseos
sinceros de liberación interior ha de pasar por este trabajo de soltar.
Trabajo de ir mirando, viendo con más claridad el papel que está
interpretando y así, poco a poco, sin obsesiones, ir descubriéndose cada vez
más como centro, como experimentador, aparte de toda experiencia, viviendo
cada vez más como identidad central, aparte de todo lo demás. En occidente, debido a la educación religiosa que hemos recibido, existe la creencia de que soy un cuerpo y un espíritu. Desde el punto de vista del tantra yoga, yo soy el espíritu y el cuerpo unidos. Como realidad incambiable y perenne soy el espíritu, y como manifestación, soy Sat-Chit-Ananda. Literalmente esto quiere decir Existencia, Conciencia y Felicidad.
La
finalidad del yoga y del tantra es llegar al centro del Ser mismo, volviendo
a nuestra naturaleza y viviendo de acuerdo a ella. Esto es una ciencia
milenaria, la podríamos denominar como la ciencia que estudia la conciencia,
experimentando la existencia, que en definitiva es lo mismo; Shakti o
Energía es un medio para llegar a ello. Felipe García López
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