EL PRANA I
 

Sin lugar a dudas la palabra “prana” ocupa un lugar preferente dentro del mundo del Yoga; a poco que uno se introduzca en el mundo del Yoga empieza a oír con cierta frecuencia la palabra “prana”, sin que al principio se disponga de una imagen clara de lo que significa ni de su enorme influencia sobre el ser humano.

¿Qué entendemos como Prana?

 Prana es la suma de todas las energías del Universo, es la energía universal indiferenciada de la cual surgen todas las energías concretas que existen en la naturaleza y que no son mas que manifestaciones particulares de esa gran energía o Prana. Así pues, la electricidad, el magnetismo, la gravitación son materializaciones diferentes del Prana como también lo es la fuerza que hace mover el brazo o incluso el pensamiento.

 Para el ser humano, la manifestación mas patente del Prana es la propia fuerza vital que anima todo organismo viviente, el origen de toda vida, la fuente misma de donde está surgiendo el impulso vital. El cuerpo físico, formado por huesos, tejidos, sangre, etc. no tiene capacidad propia de movimiento, es inerte; es el prana el que dota al cuerpo físico del impulso vital o vida. La mayoría de personas no son conscientes de su propio prana y sólo aprovechan una pequeña parte del mismo; mediante las técnicas yóguicas el ser humano aprende que es posible almacenar el prana en determinadas zonas del cuerpo físico y actuar a voluntad sobre esos depósitos de prana mediante el propio pensamiento.

Prana y electricidad atmosférica

 Aunque el ser humano obtiene el prana, o fuerza vital, de varias fuentes tales como el agua y los alimentos, la principal fuente de prana la constituye el aire que respiramos. El prana se encuentra en el aire pero no es ni el oxígeno ni el nitrógeno; ¿Qué es pues lo que forma el prana atmosférico? La respuesta a esta pregunta ya la dieron los antiguos rishis (sabios yoguis) y hoy en día la ciencia actual está llegando a las mismas conclusiones; ambas teorías coinciden en señalar lo siguiente:

* El prana atmosférico se corresponde con la existencia en el aire de partículas con carga eléctrica o (iones)

* En el cuerpo humano existe un auténtico metabolismo del prana.

 Así pues a mayor presencia de partículas eléctricas en la atmósfera, mayor ionización y por tanto tenemos un aire rico en prana; a menor ionización se corresponden atmósferas pobres en prana. Dado que factores como el polvo y la contaminación reducen la ionización del aire, tenemos que en las grandes ciudades la concentración de prana es más bien escasa; por el contrario factores como la propia tierra, los rayos cósmicos, grandes superficies de agua en movimiento y sobre todo el sol, son poderosas fuentes de ionización.

 Al igual que existe en el cuerpo humano un metabolismo del agua ó de los alimentos ingeridos en virtud del cual éstos son sometidos por el organismo a transformaciones y cambios al objeto de que los nutrientes puedan ser absorbidos por las células, también deberíamos hablar de un auténtico metabolismo del prana; el ser humano absorbe el prana del exterior, lo utiliza para llevar a cabo sus procesos vitales y finalmente se deshace del excedente de prana. Este proceso de absorción, utilización y eliminación del prana es de capital importancia para asegurar el orden y la armonía en el cuerpo humano; en este sentido, un organismo sano se asemeja a un lago de montaña en el que sus aguas están en constante renovación mientras que un organismo enfermo podría imaginarse como una charca de aguas estancadas.

 La sociedad actual y los hábitos que de ella se derivan no constituyen ninguna ayuda para que este metabolismo eléctrico se lleve a cabo con toda normalidad sino todo lo contrario ya que existen multitud de elementos externos tales como la ropa, el calzado, las viviendas, etc que realizan el papel de aislantes eléctricos impidiendo que la correcta eliminación del prana sobrante.. La gran sensación de euforia que se tiene al andar descalzo por el campo o por la playa tiene mucho que ver con el hecho de que no existe ningún aislante que bloquee la eliminación de iones.

El Prana en el ser humano. Los cinco aires vitales

 Una vez el prana ha sido absorbido por el cuerno humano, aquel participa en alguno de los procesos vitales del organismo. Al conjunto del prana existente en el cuerpo se le denomina cuerpo pránico y constituye un auténtico duplicado energético del cuerpo físico. Dentro del cuerpo pránico, el prana adopta varios nombres en función de los procesos vitales que controla. Existen cinco clases de prana y se les llama de forma genérica los cinco “vayus” o aires vitales. Los cinco vayus son:

PRANA VAYU: Rige la función de apropiación del propio prana. Controla procesos vitales tales como la fase de inspiración respiratoria y la absorción del prana de los alimentos y el agua. Se localiza entre la laringe y la parte superior del diafragma

APANA VAYU: Rige la eliminación de prana. Controla la excreción, eyaculación y menstruación así como la fase de espiración respiratoria. Se localiza en la zona pélvica, entre el ombligo y el ano.

SAMANA VAYU: Se localiza entre el esternón y el ombligo. Este aire vital rige toda la asimilación de prana en el organismo. Este vayu controla los procesos digestivos y metabólicos del aparato digestivo.

UDANA VAYU: Gobierna la expresión y permite que se exprese el pensamiento. Está situado en la cabeza, cuello y extremidades.

VYANA VAYU: Su misión es la distribución de todo el prana por el organismo. Controla el sistema circulatorio y nervioso. Impregna a todo el organismo.

Joseph Mª Pegueroles

 Fuentes:

* Pranayama. André Van Lysebeth. Ed. Urano

* Caves del Yoga. Danilo Hernández. Ed. Los libros de la liebre de marzo.