| LA RESPIRACION | |
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La
respiración es nuestro vehículo de intercambio con el exterior. Ese acto
continuo de inhalación y exhalación hace que aquello que es exterior a
nosotros pase a ser parte nuestra, y eso tan nuestro pase al exterior. Es
una intercomunicación constante. La respiración es vida, respiramos de día y de noche, cuando estamos despiertos y cuando estamos dormidos, al nacer lo primero que hacemos es inhalar y al morir lo último que hacemos es exhalar. Cuando la respiración se extingue la vida también lo hace.
El
acto de respirar se ha convertido, en la mayoría de las personas, en algo
que está presente en su existencia, pero sin darle más importancia, sin
damos cuenta de que es nuestro principal sustento; ya que sin alimento y sin
agua podemos pasar algunos días, pero sin respirar son escasos los minutos
que podemos resistir.
Aunque la respiración es una función básica, vemos que es determinante en
nuestra existencia. La respiración está relacionada directamente con nuestra
mente, por eso puede afirmarse que según sea la calidad de nuestra
respiración así será la calidad de nuestra vida.
En
el yoga se subraya la importancia de la respiración. Los yoguis han
estudiado muy a fondo el proceso de esta función fisiológica, desarrollando
métodos para sacar el máximo partido a esta función vital. Cuando nos
iniciamos en el yoga, una de las prácticas que nos enseñan es recuperar la
respiración natural (respiración que realizan los bebés y los animales). Es
una respiración que armoniza, que centra, que sitúa como atención y
observador, como si al realizarla nos fuese más sencillo estar presente y no
llevar las proyecciones mentales hacia lo que aún no ha pasado (futuro),
disfrutando así del AQUÍ Y AHORA.
Estamos hablando de la respiración abdominal, baja o diafragmática, Al
inhalar expandimos el abdomen y al exhalar lo aflojamos; de manera rítmica y
continuada, sin forzar, observando el movimiento para poder ser consciente
de donde sale el impulso que empuja esta fuerza. Este tipo de práctica es
como volver de nuevo a ese punto que habíamos olvidado, es como retomar la
naturalidad de origen, beneficiándonos así de sus efectos (nos da mayor
capacidad de centramiento, nos relaja, nos ventila la parte baja de nuestros
pulmones, nos masajea las vísceras abdominales, nos vitaliza y equilibra
etc..)
Otra respiración que practicamos más comúnmente es la respiración torácica
o costal, ya que las tensiones cotidianas, el estrés, el nerviosismo
continuo al que estamos sometidos, e incluso lo que nos han enseñado cuando
hemos practicado algún tipo de gimnasia, han ido fomentándola (al inhalar
hinchamos la caja torácica, y al exhalar la contraemos, aflojándola). Este
tipo de respiración, que muchas personas la llaman incorrectamente
respiración profunda, es la que hemos ido manteniendo para poder subsistir,
dejando de lado la respiración abdominal. Respirar de forma torácica es
importante y necesario, ya que aumenta nuestro nivel energético, moviliza
nuestros músculos intercostales, etc..., pero al no movilizar nuestro
diafragma ni nuestro abdomen, es incompleta.
Por último tenemos la respiración alta o clavicular (se inspira elevando
las clavículas y las costillas superiores y al espirar se afloja esta zona).
Es la que tiene menor volumen de llenado, ya que los pulmones son estrechos
en su parte superior y anchos en su zona inferior. Realizar este tipo de
respiración de manera única no es aconsejable, ya que se ha de realizar un
gran esfuerzo para poder conseguir un mínimo de aire bien oxigenado.
El
verdadero sentido de estas tipos de respiración se encuentra cuando se
integran en lo que se denomina respiración completa o yóguica; ésta
es la integración de las otras tres. Consiste en llenar primero la cavidad
abdominal, hinchándola; luego hinchamos el pecho (zona torácica) y a
continuación tiramos de las clavículas hacia arriba y al exhalar dejamos que
el aire salga lentamente por la nariz. Este tipo de respiración, realizada
conscientemente, contiene la suma de todos los beneficios que producen los
tres tipos de respiraciones detalladas anteriormente, ya que ventilamos
completamente toda la masa de nuestros pulmones, asegurando así mayor
captación de oxígeno. Joan Françesc Ogalla
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