LOS YAMAS
 

En el yoga más clásico que todos conocemos, los yogasutras de Patanjali, se estructura el Hastanga Yoga o Raja Yoga  (Yoga real), es el Yoga de los  ocho grados de trabajo. Estos ocho grados son: Yamas ( conductas externas hacia los demás); Niyamas ( conductas internas hacia nosotros mismos); Asanas ( Asana o postura estable); Pranayama ( control de la energía vital); Pratyahara ( Los sentidos controlados y engullidos hacia el interior); Dharana ( mantener la mente fija sobre un objeto, con firmeza y estabilidad por un periodo de tiempo); Dhyana ( cuando se unifica lo observa, el observador y el acto de observar [continua paz mental]) y Samady (la cumbre espiritual, la experiencia de la Pura Conciencia).

En este articulo vamos a profundizar más en el primer grado de trabajo llamado Yamas. Los Yamas nos enseñan cinco normas de conducta externas, muy importantes a tener en cuenta hacia los demás y en parte hacia nosotros mismos.

Estas cinco normas son:

AHIMSA  ( la no-violencia) 

Ahimsa nos esta hablando de la violencia que surge de nosotros con rabia, odio, y ganas de destruir sin ningún fin positivo, particular o general; esa violencia que viene provocada por la falta de aceptación de que las cosas son como son, nos gusten o no. Todo lo que no aceptamos por diferentes motivos, ya sea por miedo, debilidad, cobardía o simplemente porque nos causa dolor, todo esto, va creando una tensión que provoca presión en la mente, haciéndote perder toda tranquilidad y espontaneidad en el vivir diario, llegando a ser violentos con todo lo que nos rodea.

 Ahimsa nos habla de no herir, no matar, nos prohíbe el odio, la envidia etc. Se trata, pues, de una ley de amor universal, de un profundo sentimiento de simpatía por y hacia todo lo que vive, incluyendo a los animales, plantas, incluso a los enemigos. Esto no quiere decir que no tengamos derecho a defendernos si somos atacados; que nuestra defensa  no sea una necesidad para descargar todas nuestras frustraciones internas sino que seamos capaces de comprender a nuestro agresor y perdonarlo de verdad, sin rencor ni odio, comprendiendo que no sabe hacerlo mejor, y que él busca su propio bien, aunque ese bien sea limitado y equivocado.

 Hemos de trabajar la no-violencia para no dejarnos arrastrar por las provocaciones y violencias externas, para ello es muy importante comprender  que toda violencia y agresividad, viene dada por una falta de visión e ignorancia, por unos miedos a perder algo que creemos que somos, y en realidad no somos. Ahimsa nos quiere enseñar a diferenciar que violencia no es lo mismo que ser energético, uno puede defenderse con mucha energía y no por ello vivir odio ni rabia hacia el agresor.

SATYA ( la verdad) 

Las personas hemos de perseguir fundamentalmente la verdad para saber si vamos por el camino correcto. El trabajo es el de mirar y ver si lo que decimos, pensamos y expresamos, se relacionan, si no hay una buena armonización en estas tres cosas debemos de mirar que está ocurriendo y porqué pasa. 

Vivimos en un mundo de medias verdades, de mentiras piadosas y de hipocresía, en donde las palabras a menudo sirven para ocultar el complejo de inferioridad y el error en que vivimos. Las acciones son para lograr un objetivo particular: que nos quieran, que nos admiren o que nos valoren, sin darnos cuenta de que nos engañamos a nosotros mismos. 

La mentira está directamente en contra de los fines del Yoga, porque ésta  causa ansiedades, culpabilidad, angustia etc., ofuscando la mente e impidiendo que veamos la verdad o la esencia de las cosas, oponiéndose directamente al proceso de maduración interna del ser humano y, por consiguiente, a su espiritualización. La verdad a de ser la correspondencia entre el pensamiento, la palabra, lo que vemos y deducimos O sea, expresar lo que sentimos y sentir lo que expresamos. Esto es fácil cuando el yo que se manifiesta es el reflejo del Yo interno. La verdad es relativa si la miramos desde el nivel de la relación humana, y está relacionada con el nivel de consciencia en que cada uno de nosotros nos encontremos. Pero la autentica verdad estaría relacionada con la autenticidad o la verdad real, que es muy distinta de la verdad relativa.

 La verdad relativa es aquello que parece ser, pero que no es. La verdad real es aquello que permanece constante e inalterable en cualquier momento  y circunstancia. 

MAHATMA GANDHI decía: “La verdad es Dios y Dios es la verdad.” 

ASTEYA ( No robar) 

Se puede robar de muchas maneras, directa o indirectamente. Se esta robando cuando no cumplimos con algún deber importante, apropiándonos de honores, cargos, privilegios que pertenecen a otros, y haciéndoles perder el tiempo sin ninguna justificación importante etc. 

No robar es no despojar a las personas de sus legítimos derechos, es ser justo, dar o devolver a todos lo que se les debe o lo que creemos que les pertenece. 

Pero no es suficiente abstenerse o devolver algo externo, se necesita una verdadera limpieza de deseo por los bienes de otros, un despego total hacia todo lo material, una real y voluntaria humildad que rehúsa hacer de los bienes materiales el fin de la existencia o su principal motivación a la hora de actuar. 

Patanjali asegura que no robar enriquece y la avaricia empobrece, porque el rico egoístas llega a identificarse tanto con lo material, que se olvida de lo más importante que es su realidad de ser. Cuanto más  se posee, menos dueño de sí mismo se es. Esto pasa porque intuimos la riqueza que somos verdaderamente, pero no la vivimos en profundidad. Todo esto provoca unas ganas de querer tener, disfrutar y poseer todas las cualidades y riquezas que vemos reflejadas en nuestro alrededor. Es decir, lo que uno no es capaz de vivir internamente, entonces lo desea a nivel externo. 

Si vivimos las cualidades desde nuestro interior captaremos más fácilmente la esencia de las cosas, gozando de libertad interna y externa frente al dinero y las comodidades, utilizándolas como medios y no como fin, dándonos cuenta de que la felicidad no va en relación a los logros materiales sino que te la proporciona el bienestar interno que vivimos cada uno de nosotros. 

VIVEKANANDA decía: “Cuantas más cosas poseéis, tanto más esclavos seréis de ellas. Cuanto más de ellas prescindáis, mucho mas libres os viviréis. 

BRAHMACHARYA (conductas para vivir el Ser; moderación y  control de los placeres) 

Se puede entender el autocontrol sobre la actividad sexual, lo que no significa una abstinencia total.

Esto no quiere decir que la visión del Yoga este limitando al sexo sino que nos hace tomar consciencia de las consecuencias que podemos vivir. Las relaciones sexuales nos proporcionan placer. Pero el ser humano, por su problemática psicológica, es muy propenso a la dependencias y apegos, muchas veces movido sólo por el gozo de los sentidos, sin valorar ni reflexionar qué precio tendrá que pagar por no tener mas control sobre su sexualidad. 

Si no posees el control necesario y gobiernas tu sexualidad, tu energía debilita causando problemas: en el nivel físico,  fisiológico y psicológico. Es decir, ella te gobernara a ti. Todo esto influye negativamente sobre el desarrollo de la personalidad, debilita la capacidad mental, dificulta la concentración y, por supuesto, tu posibilidad de espiritualización. La autodisciplina, por el contrario, facilita el camino hacia la espiritualización sintiéndote más capaz y seguro de ti mismo.

 En el Tantra Yoga hay un apartado que te enseña cómo puedes hacer para elevar la energía sexual, provocando y viviendo unos campos de plenitud y de placer máximos, llegando a sentir incluso una unión con tu pareja como si los dos fueseis uno.

 Brahmacharya es, fundamentalmente, tener claro que quieres seguir unas conductas de autocontrol para llegar a vivir independiente y feliz, que la relación con tu pareja no te condicione, ni tú la condiciones a ella, viviendo así mayor libertad en cualquier momento y circunstancia. Disfrutarás de los sentidos, pero no como una compensación psicológica, sino que cualquier disfrute tú lo experimentaras como algo que conlleva la interrelación  humana y sin apegarte, pudiendo prescindir de la experimentación cada vez que tu lo creas necesario. Al principio, cualquier control te hace sentir como un vacío, pero con el tiempo el control pasa y se transforma en poder, seguridad y confianza.

 APARIGRAHA (No desear, no tener avaricia, no poseer)

 Mediante esta conducta puedes darle a tu vida más tranquilidad, y no dejarte arrastrar por el sentimiento de perdida o ganancia.

 No debemos de aceptar injustas recompensas porque luego estas recompensas nos traerán obligaciones y ataduras no deseadas.

 Esta conducta puede ser un complemento de ASTEYA (no robar) con un matiz más acentuado sobre la pobreza, aceptándola y trascendiéndola. El aumento de los bienes materiales tiende a crear más deseos de aparecer superiores hacia los demás. Por lo general aumenta el orgullo, la hipocresía, el miedo a perder algo etc.

 El buscador de la verdad tiene que ser humilde, y la humildad viene con el desapego de los bienes materiales. La humildad te lleva a la sinceridad y al conocimiento del cómo y el porqué de la existencia. La humildad te abre el camino hacia la luz interna, desapegándote de todo lo que te impide la visión clara y lucida, despertando así al sentido de la vida. “Ser” y no querer poseer, vivir plenamente el aquí y ahora, dejar de recordar el pasado y no programar continuamente el futuro.

 Esta conducta no sólo se refiere a poseer cosas o dinero, también a no querer retener personas a nuestro lado por miedo a quedarnos solos.

Al contrario, hemos de querer su felicidad por encima de la nuestro egoísmo, y así estaremos viviendo de verdad la no codicia y el no poseer, viviendo más y más la libertad.

 

María Amores Muñoz