Trabajando el Personaje: “Satya”, la veracidad bajo cualquier circunstancia

    Satya, ser veraz, decir la verdad, honestidad sin temor; es uno de los llamados Yamas en el Yoga Clásico, y que se estipula como una de las observancias fundamentales para la purificación, equilibrio y preparación de la mente, para poder trabajar las prácticas superiores de concentración y meditación.

 Al “Personaje” le es casi imposible mantener una actitud permanente de veracidad y honestidad, incluso la estructuración psicológica del mismo puede auto-engañarnos haciéndonos pensar de que somos una persona veraz, por lo que es un trabajo de un valor incalculable analizar e investigar en profundidad, realmente como estoy viviendo a “Satya” en mí.

 ¿Cómo descubrir mi grado de veracidad? La única manera es poniéndola a prueba, no vale filosofear sobre como creo que es mi comportamiento con lo que creo que se de mí, si no que hay que investigar como lo haría un científico, experimentando. Algunas propuestas esenciales pueden ser las siguientes:

- Decir siempre palabras de verdad: Observar que mis palabras concuerden con lo que yo entiendo y he experimentado de una circunstancia, de unos hechos dentro de mi relación cotidiana con los demás, por muy poco importantes o superfluos que me parezcan. Si estoy equivocado en algo y lo sostengo como verdad, al no ser consciente del error no falto a la verdad, si el hecho lo he percibido de una manera, soy honesto al decir como lo he vivido. Pero en el preciso instante que hay un atisbo, por muy mínimo que sea, de darme cuenta de que mi palabra no es del todo exacta, estoy defendiendo al “Personaje”, al ego personal, a mi carcelero.

- Ser veraz: Intentar integrar el máximo posible, lo que pienso con lo que siento con lo que hago. Tarea que si observamos en nosotros mismos, es ardua de llevar a cabo, ya que normalmente no somos conscientes de la separación que hacemos casi automática del pensamiento, el sentimiento y la acción. Al no comprender el sentimiento, aparece el miedo a perder algo, a no ser aceptado, a no dar la talla en el momento, (que son características claras del “Personaje”) y esto hace que realice la acción desviándola de cómo realmente, aunque muchas veces no me de suficiente cuenta, me gustaría y/o debería de hacerla.

Tener la actitud de no faltar nunca bajo ningún concepto a “Satya”: Mediante la observación del encadenamiento del pensamiento-sentimiento-acción, darme cuenta de que es el miedo el que siempre me hace no ser totalmente veraz; intentar descubrir por mi mismo que es así, y ante todo, si decido de descubrir realmente la veracidad en mí, tener la actitud de no faltar nunca bajo ningún concepto a “Satya”. Aunque no lo consiga, en un principio no es lo más fundamental, lo importante es el no faltar la actitud, el no andarme no la filosofía de que las “mentiras piadosas” a veces son necesarias para evitar un mal mayor. Esto es falso casi en la totalidad de los casos, es el último consuelo del “Personaje”, visto con unos ojos de perspectiva, las mentiras piadosas nunca son el mal menor. Para una vez muy especial de que sea necesario decir esa mentira piadosa, que esto ocurrirá una vez o dos a la vida (y tendríamos que analizarlo con pinzas ya que yo no daría cabida ni a una sola vez), habrá multitud de veces que faltaremos a “Satya” con la excusa de la buena fe y la mentira piadosa.
 

 

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