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La expresión y el desarrollo del potencial de la vida como base del equilibrio |
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Si
observamos la expresión en la vida de las personas, o la nuestra propia,
podremos distinguir tres potenciales fundamentales que se entremezclan en
distintas intensidades y proporciones, y que nos son comunes a todos. Estos
potenciales son: la Acción, el Sentir y la Inteligencia. Estos potenciales no solo se expresan en el ser humano, sino que son el substrato de toda la existencia, se presentan en todo en forma de Energía, Armonía y Conciencia. En el ser humano el potencial de Acción se expresa como: voluntad, fuerza, decisión, dinamismo, potencia, poder, vitalidad, capacidad, etc. El potencial de Sentir se expresa como: amor, ternura, afectividad, alegría, gozo, simpatía, placer, etc. Y el potencial de Inteligencia se expresa como: comprensión, lucidez, discriminación, sabiduría, atención, sentido común, etc. Dado que nuestra experiencia en cada uno de los potenciales puede ser muy diversa, es muy fácil que por la educación que hayamos recibido, haya aspectos de los potenciales en los cuales no nos sintamos cómodos, y que no hayamos podido desarrollar en el nivel que las exigencias de la vida nos están pidiendo. Estos desajustes en el desarrollo del potencial, junto con la no comprensión de cómo estamos viviendo nosotros esos aspectos, harán que psicológicamente se organicen unos miedos que ejerzan una fuerza a modo de barrera, cada vez que las circunstancias me propongan enfrentarme a la vida con esa parte de mi potencial, evitando así, al no poder actualizarlo (consumar totalmente la experiencia con toda mi posibilidad), el poder vivir con plenitud esa circunstancia, haciéndome sentir que algo falla, que no hay totalidad, y evitando también, sin darme cuenta, el desarrollo de mis posibilidades. Cada vez que nuestras reacciones ante circunstancias de la vida, sean de marginarnos, o sean de huir de los hechos que suceden; o reaccionar desmedidamente de forma emocional, ya sea mostrándolo externamente o internamente, supondrá que hay una inseguridad con relación a alguno de nuestros potenciales. Quizás nuestra reacción se decante por querer destacar nuestra valía en uno de ellos, por ejemplo demostrar ser más inteligentes, o por ejemplo querer quedar bien ante los demás para despertar el afecto o la valoración; en estos casos, si obtenemos lo esperado quedaremos tranquilos, pero sino lo obtenemos habrá decepción. Nos convertimos por nuestra propia voluntad, nos demos cuenta o no, en marionetas de las circunstancias, la vida nos lleva a dar bandazos de un lado a otro sin ningún control, aunque ilusoriamente tengamos el sentimiento de que queremos y podemos controlar. Estaremos constantemente sometiendo
el desarrollo y la expresión de nuestro potencial, a un resultado concreto,
por lo que el sentimiento de búsqueda de resultados determinados dará una
inseguridad que hará que nuestra preocupación ocupe la mente y no vivamos
sosegadamente en todo momento, sino que dependerá de lo que pase. Las
personas con que siempre hemos vivido así creemos que es lo normal, porque
hay una idea común de creer que lo normal es lo nuestro, lo que vivimos
nosotros, y eso no es más que una falta de mirada y comprensión de lo que
realmente vivimos. |
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