| APRENDIENDO A MIRAR | |
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Se dice: “La vida es un conjunto de experiencias englobadas generalmente en aspectos de sufrimientos y en unos pocos estados de bienestar”. Si echamos una ojeada a nuestro alrededor, vemos que en la relación con las personas continuamente se está aflorando: odio, rabia, envidia, egoísmo, etc. Estos resultados característicos que surgen de la relación entre los individuos producen como fruto un estado de sufrimiento. También las enfermedades físicas-fisiológicas (genéticas, víricas, somatizaciones psíquicas, accidentes, etc.) que nos rozan algunas veces indirectamente (al ver la enfermedad en seres cercanos) y nos tocan en ocasiones directamente en nuestro cuerpo, produciéndonos dolor. Todo esto se puede acrecentar con eso que llamamos Miserias del Mundo: guerras, confrontaciones y hambre, que ponen más especias de sufrimiento y dolor a esta gran comida que llamamos vida. Esta visión de cariz bastante pesimista, es respaldada por una gran parte de la sociedad en la que vivimos. Está fundamentada en una falta de visión o, lo que es lo mismo, una visión parcializada, ya que se toma como base una serie de patrones, de ideas y de creencias, las cuales nos han ido inculcando y nosotros las hemos hecho nuestras, nos hemos ido identificando con ellas. Tenemos que empezar a ampliar nuestra visión, y para ello no debemos de adosarnos a nada, hay que direccionar los ojos para ver más nítidamente aquello que está tan cerca de nosotros y nos cuesta tanto ver. Dejemos de lado las ideas caducas y empecemos a mirar por nosotros mismos. Para aumentar esa visión, para llegar a reconocer la esencialidad que soy, el trabajo se direcciona en tres bloques importantes: uno es la meditación (silencio o contemplación), otro realizar un trabajo psicológico que diluya todos esos condicionamientos que no me dejan expresar esa vitalidad energética, ese bienestar y esa inteligencia que soy existencialmente para que pueda vivir desde la libertad sin obstáculos que enturbien mi vida. Y por último, debo de realizar un trabajo de “investigación”. Con la palabra investigación me quiero referir a mirar, de la manera más objetiva y directa posible, todas las dudas que la mente se hace con relación a esa esencialidad que soy. Que la mente tenga información directa y genuina de esa realidad Yo. Es necesario complementar estos tres bloques para poder llegar a ese despertar espiritual. En este pequeño articulo vamos a direccionarnos hacia el trabajo de la investigación. Existen tres vías importantes en este trabajo de aprender a mirar todo eso que está en relación hacia la Verdad. La primera vía es la lectura de libros que sean afines a ese reconocimiento. La segunda vía, obtener información de una persona que nos explique directamente, por propia vivencia, lo que es la Realidad. Pero esta vía sería mejor si a la vez que escuchamos tenemos la posibilidad de preguntar las dudas que nos surjan. Y también tenemos la vía de realizarnos una pregunta y buscar la respuesta. Esta última vía de investigación es a donde vamos a dirigirnos. Todo lo que aquí se dice es un pequeño ejemplo de una pregunta que nos podemos hacer, es como dar unas pistas de cómo debemos realizar este trabajo tan importante y necesario. Nos debemos hacer infinidad de preguntas, profundizando en ellas para que todas las dudas que se plantea la mente, queden totalmente resueltas y podamos ir aumentando esa luz-visión. Para ello se debe de hacer desde una actitud de inciente (teniendo muy presente que no sé y quiero aprender), si mi actitud es de necedad ( de no saber, pero creer que sabemos) no podré seguir adelante. Una de las palabras que más repetimos en nuestra vida es la palabra “Yo”, pero..., ¿a qué llamamos Yo? Si nos hacemos esta pregunta, posiblemente y en principio, nos dirigiríamos hacia el cuerpo, hacia ese “yo” en el que normalmente me ubico y con el que me identifico. Miremos a ese que llamamos “yo cuerpo”: Está sujeto a las leyes existenciales, se deteriora con el tiempo, tiene experiencias de dolor, sus células se van degenerando, llega un momento, tarde o temprano, que eso que llamo “yo cuerpo”, llega a un nivel de desarmonía tal que desaparece de la existencia, muere. O, si nos gusta más, esa energía se trasforma, pero lo que está claro es que eso que llamamos “yo cuerpo” termina por desaparecer. Si yo soy el cuerpo, ¿qué cuerpo soy? ¿el de cuando tenía cinco años, el de hace siete, o el que tengo ahora? Todas las células de ese cuerpo que tenía cuando era pequeño, en este momento presente de adulto, han cambiado; cuando era pequeño era Yo, y ahora sigo siendo Yo a pesar de que en este cuerpo no hay ni una célula de cuando era un infante. Intentemos mirarlo desde otro ángulo. Si yo soy el cuerpo, yo soy estas manos, brazos, piernas, etc., si tuviese un accidente y perdiese las piernas..., ¿ya no sería Yo?, pues sí, Yo continuaría siendo Yo. Podemos ver que el Yo se mantiene aunque el cuerpo cambie, se modifique y envejezca. Entonces podríamos decir que “Yo tengo un cuerpo”, pero yo soy algo más que el cuerpo...: ¿Si Yo no soy el cuerpo, entonces, qué soy? ¿Ese Yo es la mente? ¿A qué llamamos mente? La mente es una función que tiene la facultad de poder retener información, que en gran medida esta información viene de las experiencias que tengo en relación de mis sentidos. Esta función tiene la posibilidad de interrelacionar todos estos datos: ¿Yo soy ese aglomerado de ideas, pensamientos, conceptos, proyecciones, deseos, imaginaciones y estados de ánimo? ¿Qué conjunto de datos-mente soy? ¿De cuando tenía siete años, o la de ahora? Yo no soy un conjunto de pensamientos e información que como podemos percibir está en un, continuo cambio. Aunque el cuerpo y la mente se ha ido modificando, esa noción de Yo sigue inalterable. Ese Yo que soy es el mismo Yo de cuando era pequeño, de cuando estaba en la pubertad y en este momento. Esta noción Yo-presencia, está más allá del cuerpo, está más allá de la mente. Desde este Yo, me doy cuenta del cuerpo, del funcionamiento del cuerpo, me doy cuenta de la mente, del funcionamiento de la mente, me doy cuenta de otros cuerpos y de otras mentes, me doy cuenta de todo lo que me rodea. Todo a mi alrededor cambia: personas, situaciones, familia, trabajo, etc., pero Yo, como darme Cuenta, siempre soy, siempre he estado. ¿Cómo es que la mente no ha reconocido algo que es obvio, que siempre ha estado? La mente funciona por contraste de algo que en un principio no estaba, a partir de la experiencia que tengo de algo, con relación a mis sentidos, entra la información, la retiene, pero lo que Uno Es, como siempre ha estado, la mente no ha podido contrastarlo, pero en el momento en el que voy despertándome de esta hipnosis, empieza a entrar información de lo que soy y siempre he sido, y poco a poco cada vez voy instalándome durante más tiempo en ese foco de luz que soy, identificándome con la Realidad y desidentificándome de lo que creía ser. Te propongo dos opciones: Una, es que todo lo que he escrito en este ejemplo de esbozo de investigación lo olvides y te hagas de nuevo la pregunta: ¿A qué llamamos Yo?. La otra, continúa el trabajo hasta ahora ligeramente apuntalado, y hazte la siguiente pregunta: ¿Yo soy una presencia?...
Joan Francesc Ogalla
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