CUALIDADES POSITIVAS
 

Seguramente muchos de nosotros, algunas veces, habremos tenido la sensación de no haber tenido las respuestas apropiadas en algunas circunstancias en  las que la  vida nos habrá  posicionado;  sintiéndonos bloqueados y faltos de ideas, sin respuestas. O por el contrario las respuestas habrán sido desproporcionadas a las situaciones, y  no sé porqué.

Seguramente, también, algunas veces,  habremos tenido una sensación  de haber sido sujetos de manipulación. Aquel día, en aquella situación, en la que mi amigo me dejó de lado, quise expresar mi protesta, mi inconformidad, pero no, opté por  reprimir  ese impulso que  venia de dentro y  que iba a expresarse.

Las relaciones  humanas, muchas veces,   las vivo pretendiendo quedar como en un intermedio, no pasarme, ni quedar como tonto o menos, y  esto provoca muchas veces una tensión; porque por un lado quiero quedar bien, pero por otro siento la necesidad de oponerme, de reafirmarme. Esta tensión que se genera,   es la causa original de que un día, aparentemente sin motivo, estalle y mi respuesta sea totalmente desproporcionada. Si lo miro, descubro,  que un día, en otra situación, me reprimí, porque quería quedar bien, y claro, después aparece  un sentimiento de culpabilidad por haber sido excesivamente duro, o por el contrario me siento débil y tonto por no haberme posicionado con energía. Hay situaciones en la vida en las que es necesario combatir, y en cambio en otras debería expresar afectividad y ternura.

El equilibrio, que parece que muchas veces busco,  esta justamente en la expresión y el desarrollo de las cualidades positivas; afectividad, lucidez, combatividad  y comprensión, ya que el origen de muchos  estados deficientes que está viviendo la persona: ansiedad, tristeza, depresión, son debidos a no haber desarrollado adecuadamente estas cualidades positivas.

Es muy probable que todos hayamos vivido alguna vez experiencias positivas y también negativas. Pero vamos a ver como estas experiencias  pueden haberme condicionado negativamente dependiendo de mi respuesta ante  ellas, en una falta de desarrollo de estas cualidades positivas.

Las experiencias  negativas habrán sido aquellas  en las que he recibido  un rechazo del  exterior, y se ha  obstruido  el normal desarrollo de mi personalidad: El niño quería expresar algo, y le dijeron  que se callara, que era tonto, que no valía,  o el niño al empezar a andar tropezó y se  cayó. Son experiencias negativas si suponen un obstáculo al desarrollo del niño, y provocan una inhibición de la personalidad,  manteniéndose  una sensación de fracaso, disgusto y queja hacia la vida.

Es inevitable vivir experiencias de tipo negativo, pero estas experiencias pueden tener un resultado positivo si yo reacciono positivamente ante ellas, con mi capacidad de ver, de actuar y amar. Si reacciono positivamente me servirán de estímulo y aprendizaje, y en el   próximo intento tendré una respuesta más elaborada y  perfecta.  

Si quiero conseguir una mayor paz y equilibrio interior, sería bueno el proponerme a desarrollar estas cualidades positivas: El desarrollo de la combatividad conllevará el liberarme de tensiones, al no quedar en el subconsciente  energía reprimida. El desarrollo de la afectividad me liberará de perturbaciones emocionales, consiguiendo un mayor equilibrio interior al generarse más plenitud en mí; el desarrollo del ver me ayudará a comprender mejor a los demás, aportando claridad y lucidez. El equilibrar estas cualidades favorece la integración de todos los sectores de la personalidad, con todo lo de  positivo que esto conlleva.

 

Felipe García