EL BIEN Y EL MAL
 

No existe tal cosa como el mal, las cosas hacen función de bien o de mal siempre en relación con algo. Pero sí que podemos observar que hay unas fuerzas que se reafirman en dos direcciones distintas y aparentemente contrarias. Por un lado la afirmación de lo particular, y por otro la afirmación global. Cada parte existencial busca su bien, y así puede haber la  búsqueda de un bien que se oponga a otro pretendido bien y que como resultado los dos bienes se contrapongan. De ahí puede surgir un bien común, o una destrucción o limitación de una parte en beneficio de la otra, pero siempre estamos hablando de un bien, de algo que se desea buscando una plenitud en lo particular o en lo global, y esa plenitud viene de la esencia     potencial del existir; si lo observamos veremos que está formado por inteligencia, sentimiento (o armonía) y energía.

 La inteligencia, el sentimiento y la energía es lo que siempre está funcionando, es la base creadora de la existencia; desde cualquier nivel son estos principios los que están actuando: la energía, la armonía y la inteligencia intrínseca de la vida. Las vemos actuar en un árbol, o en su conjunto, el bosque; en una roca o en su conjunto, en la montaña; en los animales y en las personas y en general en el conjunto de la humanidad; en el planeta tierra, en el sistema solar, en las galaxias, en el universo; aunque a veces por una visión personal y miope no lleguemos a verlo. Lo vemos como demanda de afirmación y plenitud en lo particular y como expansión y afirmación en lo global. A esto que configura el existir le podríamos llamar virtud, o bien,  potencial, (no importa el nombre  que se le de) es lo mismo. Si a esa sustancia existencial le llamáramos "bien", el mal como algo contrario a esto no existe, es no-existencia; pues todo lo que existe es "bien" desde este punto de vista.

Puede existir un bien particular que vaya  en contra de un bien común o de otro pretendido bien, pero como la existencia en general procura buscar un bien común, un bien global. El grupo tiende a predominar por encima de la parte, y la especie por encima del individuo;  al final siempre predomina el bien común. Aunque a veces se viva en lo particular con mucha fuerza lo contrario (la fuerza de "bien"),  ir en contra de la afirmación del otro o de los otros le podríamos llamar "mal"; que siempre es relativo y comparativo, y que tiende continuamente a eliminarse.

  La existencia permanece porque a escala general es hay una harmonización,  como si se ponen de acuerdo diferentes partes en un bien común o en un coexistir. Las leyes existenciales (nacimiento, mantenimiento o pleno desarrollo y destrucción), que son intrínsecas al hecho de existir, pueden confundirse con un pretendido mal, ya que una de sus leyes es la destrucción o disolución de toda forma particular: todo lo que nace muere, y todo lo que se construye se destruye. Confundir las formas de la vida con la vida como esencia, lleva a esa visión errónea del mal. La vida es la Inteligencia, Energía y Armonía que crea todas las formas y también las destruye. La vida la somos.

 Jordi Barqué i Senar