EL BUEN HUMOR
 

Es importante mantenerse tranquilo, alegre y relajado. Buen humor es una actitud ante la vida, y para nosotros más concretamente, una actitud a tomar dentro de nuestro trabajo psicoterapéutico. Con una dirección de trabajo marcadamente a favor del crecimiento y el desarrollo espiritual, intentando mirar al ser humano con una visión holística e integral. No podemos olvidamos de que la finalidad de las técnicas de Autorrealización es la espiritualización. O sea, llegar a vivirse lo menos automatizado posible y con la máxima naturalidad y espontaneidad, teniendo como meta  el reconocimiento de la entidad esencial que uno es, o lo que es lo mismo la vivencia directa de la Verdad o Realidad. La Verdad está relacionada con aquello que permanece constante e inalterable en cada momento y circunstancia, con la intuición que hay en toda persona de algo total y Absoluto. Aquello que posiblemente el individuo llegue a ver que es la esencia de sí mismo. Intentemos armonizarnos lo máximo posible  unificando el subconsciente y el consciente por los principios de la habilidad y la alianza, para crear un mundo externo proyectado desde la replica de un mundo interno. El mundo interno es  nuestra naturaleza esencial que irradia el Ser. El mundo externo es todo lo demás: el cuerpo, los pensamientos, los sentimientos... toda experiencia que se vive es el mundo externo.

 El buen humor,  también dentro del camino en la búsqueda  espiritual, es ir por la vida alegre y no excesivamente rígido y serio, como se observa en personas de diferentes tendencias   religiosas, etc...,  ir con cara larga, como silo espiritual tuviera que ser excesivamente moralista; obsesionados en la forma, en el ritual, en  cómo se hace. Este es tino de los problemas que se puede ver en algunas personas que inician un camino de búsqueda de lo espiritual y dedican excesivo tiempo a los formalismos, al cómo y al cuánto, cuando a lo mejor convendría más simplificar las cosas e ir hacia la máxima sencillez, con más claridad y directamente al grano. No me quiero cargar  los rituales porque considero que, si se entiende lo que se está haciendo, pueden favorecer al crecimiento personal, pero no hay que olvidar que lo verdaderamente importante es llegar ha vivirse desde el fondo, y vivir desde el fondo es soltar las ideas, las obsesiones mentales, las creencias aceptadas y la identificación mental. Para esto he de tomar una actitud abierta, relajada, sin complejos, "con el pelo suelto". 

Siempre encuentro soluciones a mis problemas con buen humor. Debemos  aprender a jugar, a adoptar en la vida una actitud de presencia total y a la vez de entero desprendimiento en cada momento y circunstancia: en el trabajo, con mi pareja, con mis hijos, con el jefe, en mis momentos de retiro interior etc... Se trata de abrirnos y no replegamos, pues en la medida en que lo hagamos manará de nuestro interior un caudal inagotable de Amor, de Energía, de Comprensión y de Paz.

Si se hace bien el trabajo interior  nos lleva a descubrir condicionantes y hábitos adquiridos en forma de estimulo-respuesta. Las reacciones pude ser (y es muy humano que así sea, no debemos alarmamos) de “cabrearse“ con uno mismo, de obsesión, abatimiento etc... hasta somatizar estos estados en el cuerpo físico; sentirse “chafado”, triste...

  ¡Buen humor! No se trata de revelarme contra lo que me esta pasando y que no soy, sino mirar qué sucede y porqué. Así tendré el medio para empezar a diluirlo. No debemos cambiar nada, pues un cambio impuesto desde la mente nos va a dar otra nueva superposición, otra ilusión, otro "personaje". En esos momentos más que nunca, deberíamos ser capaces hasta de reinos de nosotros mismos. Pongamos pues Amor, entusiasmo en todas las situaciones que nos podamos ir encontrando en nuestra vida: en el trabajo, en la relación con nuestros familiares y amigos, con toda clase de personas y no nos arrepentiremos, pues pronto seremos testigos de nuestra transformación.

                                                   Felipe García López