| EL EFECTO ESPEJO | |
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El efecto espejo a mí me es y ha sido de gran utilidad, pues mirando a los demás he podido descubrir cosas de mí mismo que por falta de sinceridad no quería reconocer. Para ir consiguiendo estar más tranquilo y en armonía interior, me puedo ayudar de la imagen que recibo de los demás en forma de opinión o ideas. Tengo que darme cuenta que para sentirme cerca de los demás y comprenderlos tengo que empezar por comprenderme a mí mismo. Si no me amo a mí mismo, cómo voy a poder amar a los demás. Esto parece bastante evidente, pero cuesta porque uno se quiere imponer el amar a los demás y esto no puede ser así. Si me lo quiero imponer me cansaré y diré que esto es un rollo, ha de ser por comprensión y claridad de visión. Me lo quiero imponer al sentirme culpable por que me han dicho que debo ser bueno y amar a mis iguales y el amor no se puede imponer, se debe vivir, expresar y ser. Al principio lo más normal es que no quiera reconocer mis sentimientos negativos hacia los demás y sobre todo cuando se empieza en una línea de crecimiento y maduración personal, uno se quiere ahorrar dolor y es un error, pues la angustia más tarde o más temprano la hemos de vivir para poder liquidarla. Si miro la relación que mantengo con el mundo y la analizo, al querer mirarla de veras, me estoy haciendo verdadero y esto conllevará el que se produzcan cambios positivos en mi vida, aunque tenga que desilusionarme, pero seguro que a partir de ahí empezare a vivir la relación con los demás de otra manera más positiva y constructiva. Si contemplo mi vida, la relación que tengo con mi pareja, la relación que tengo con mis familiares y amigos y como me relaciono en el trabajo, sin engaños, con sinceridad y humildad, podré sacar datos que me ayuden a ver esos errores que me atormentan y me hacen sufrir. Si veo el error me acerco a la verdad, se integra la mente. Es bueno mirar lo que pienso de los demás y lo que pienso del mundo para ver ese efecto espejo, así al menos no me engañaré y podré ver lo que me molesta y desagrada. Tengo que mantenerme despierto y debe haber esa humildad y sinceridad necesaria porque si no, no querré reconocer esos errores. Cuando empieza uno a hacer todos estos trabajos y sobre todo al principio a mí me a pasado, seguro que no habrá esa sinceridad, pero poco a poco os aseguro que se irá adquiriendo. Si veo mucha violencia en el mundo y me quejo continuamente de ello es que yo en el fondo soy violento y no lo quiero reconocer. Hay violencia reprimida en mí. Si creo que los demás son tacaños, seguramente yo soy tacaño y no lo quiero reconocer, aunque sea poco, pero me molesta ver la tacañería en los otros. El efecto espejo se lo puede aplicar uno en muchas situaciones de la vida diaria. La condición es que haya lucidez mental. Si me molesta la impuntualidad de mi pareja y eso me pone nervioso, tenso, seguramente yo me estoy esforzando por serlo, y puede ser que casi nunca llegue tarde, pero lo vivo con tensión. Todos podemos ser impuntuales alguna vez. Siempre que critico a alguien, con rabia, puede ser un buen momento para sincerarme y ver qué es lo que me molesta, qué me proyecta esa persona, ¿porqué me descentra?, y así sucesivamente ir aumentando mi ver. Todo este mirar no es para culpabilizarme o enfadarme conmigo es para culpabilizarme o enfadarme conmigo mismo, por ser mezquino, o poco amable, o mala persona, débil, o incluso tonto. Ni mucho menos. Si se hace bien, con sinceridad, cariño y enorme paciencia, los frutos y la recompensa van a ser grandes aunque al principio me enfade por ser así o de la otra manera y no quiera aceptarlo. Vale la pena esforzarse porque la verdad es que no soy nada de todo eso. Se ha construido así por todo el cúmulo de experiencias vividas. negativas y positivas. Cada vez que miro de verdad se amplia mi visión. Viendo lo falso me acerco a la verdad. Descarte a descarte, casi sin darme cuenta, me acercaré a una paz que hasta ahora me era desconocida, a un amor sin limites y a una lucidez sin limites. Si hay interés, podrá llegar ese día en el que en mi mente se transparente la verdad, eso que soy: atemporalidad y Amor infinito.
Felipe García |
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