EL EGO ESPIRITUALISTA
 

Adherirse a  ideas o a creencias es la raíz del problema psicológico;  confusión y consecuente dolor que las personas viven, y es en base a esas ideas como se mantiene dicho problema (la ignorancia).

Cuando en nuestra vida cambiamos de creencias puede parecer algo nuevo y mejor, pero suelen ser otra vez ideas, que aunque se vivan con gran intensidad por lo novedoso, son sólo ideas, creencias, filosofías... Es posible adherirse a unas informaciones que expresen más genuinamente la verdad o así nos lo parece, pero si las vivimos como ideas, como creencias, no sirven para vivir esa posible verdad que proclaman.

En el camino hacia lo espiritual (la realización) existen aparentemente muchas líneas de trabajo, con sus ideas correspondientes y la posibilidad de adherirnos a ellas, y que si las vivimos con mucha fuerza podemos crear una muralla casi impenetrable. A esa muralla de ideas, conceptos, creencias, con la aureola de espiritualismo, le llamamos el ego espiritualista. Este ego es la identificación de lo que no eres, pero a un nivel en que el pensamiento, la información, llega a la máxima protección del ego, logrando encegarse de tal manera que la persona que lo vive puede proyectarse como un seudo santo, entregándose al mundo sin entender nada de la verdad de sí mismo, sóo por complacencia ego centrada, o a confundir a otros egos más débiles que él, haciendo entre todos las barbaridades más inimaginables que podamos pensar. Recordemos que en nombre de Dios, Ala, Brahman, etc..., o las ideologías que sean, la humanidad ha hecho las mayores barbaridades.

Creerse que se es superior espiritualmente a otros;  no vivir cada instante como totalmente nuevo;  apoyarse en la información como prioridad; no aceptar la imperfección o equivocación en la mente concreta personal, con sus formas correspondientes por muy autorrealizado que se crea estar; la necesidad de apoyo del grupo (de la gente); la falta de insistencia en la relación con las demás personas, en que  ver por sí mismas es lo más importante, y creer que el maestro, la gracia, la energía o lo que sea hará casi todo; retener tensión (odio, rabia, mal estar) aunque sea en pequeña dosis hacia los demás; la trasmisión de jerarquía más que la enseñanza de la autentica amistad. Todo esto pueden ser algunas indicaciones de cómo se proyecta el ego espiritualisa.

Lo espiritual lo somos todos, lo importante es redescubrirlo, y para ello, quizás tengamos que pasar por la experiencia de ese ego espiritualista tan tozudo, impertinente, hablador, superior, “santito”, y un largo etc... de posibles adjetivos. El trabajo vuelve a estar en la profunda sinceridad; sin la profunda sinceridad y total desidentificación no hay Espiritualización Real.

Vivir desde el ego espiritual o en la identificación parcial en que estemos, no quiere decir que no podamos conseguir la espiritualización. Lo Espiritual lo somos, es la verdad única de nosotros, y si intuimos eso y somos buscadores sinceros de la verdad por encima de malestares o bienestares, la Verdad, la Realidad o Espiritualidad aparecerá. Cuando quito todo lo que no es, queda lo que es, el Ser.

 Desde el reconocimiento de SER se ve todo esto con suma claridad, y muchísimas cosas más; centrarse en sí mismo, dejar de pensar y dejar de pensarse a si mismo, observar, observar el observar, atento a la intuición de Ser manteniendo la atención, vivir del todo el posible dolor que aparezca, liberar todo lo que hay dentro retenido, ver la falsedad del personaje que se ha interpretado o se está interpretando sin culpabilidad ni huida, no dar nada por sabido, no fiarse de la verdad de ayer. Todo esto son posibles indicaciones para la Espiritualización que es la esencia de la Autorrealización.

  Jordi Barqué