| LA ESPIRITUALIDAD | |
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Muchas veces se emplean las palabras "espiritual" o "espiritualidad" para designar cosas distintas y a veces opuestas a su verdadero significado. Las frases: "Es muy espiritual, poco material..... " "es muy espiritual, va mucho a misa" o "es muy religioso..." "tiene un espíritu muy..." lo que sea; "practicar tal o cual cosa es muy espiritual", "es una persona muy humana, ¡Espiritual¡"... "Ha entrado en unos ambientes raros, espiritualistas... "Tiene una subida o época espiritualista etc..."
También las variantes de la palabra
espiritual se asocian a entendimientos que pueden confundir, como por
ejemplo: espiritismo, posesiones de espíritus, espíritus malignos etc...,
que se relacionan con esoterismos, magias, sectas, rituales y practicas
religiosas dudosas.
Con la palabra espíritu
se quiere indicar normalmente esencia, lo esencial en algo, lo fundamental,
aquello que debería permanecer constante e inalterable en cualquier momento
o circunstancia. Muchas veces la usamos la palabra espíritu como síntesis
de algo, lo fundamental de aquello a lo que nos estamos refiriendo; el
espíritu de una obra teatral, de un partido político etc... Cuando nos
referimos al espíritu de una persona queremos indicar, o los rasgos
fundamentales de su personalidad, o desde otro punto de vista el espíritu
como algo esencial que la persona es y que permanece después de lo que
llamamos muerte física.
Las suposiciones como
base no nos sirven, las suposiciones como mínimo deben ser intuidas como
verdad y luego, deben ser percibidas con total integridad o veracidad.
Partiendo de este principio surge la pregunta ¿Quien soy yo? O ¿Qué soy yo?
esencialmente (espiritualmente), y de ahí, comienza la observación de lo
que he estado llamando yo hasta ahora.
Cuando pronunciamos la
palabra "yo" podemos estar indicando dos cosas distintas: una relacionada
con los rasgos personales y diferenciales a otra persona; otra indica lo
que soy esencialmente, aquello que siempre es constante "el mí", no lo que
cree que tiene, no lo que experimenta la idea de mi en la mente, sino
aquello que hace posible toda experimentación, aquello que intuyo que soy
siempre y que no tiene nada que ver con el cuerpo y la mente, eso que puedo
vivenciar como presencia, esa noción de ser, que siempre es la misma; no
como persona sino como Ser, esa presencia que viene del instante eterno, de
la eternidad sin tiempo, sin espacio, sin existencia, eso que se escapa a
todo posible razonamiento. Eso que Soy y que se experimenta en la existencia
desde el nivel persona por medio de la percepción intuitiva, subliminal y
causal; a la integral percepción la llamo espiritualización.
El Espíritu se puede suponer, creer en el, o
seguir una filosofía o practicas que intenten llevarme a experimentarlo .
Personas con falta de limpieza psicológica, que obsesionados por el tema,
y con la necesidad de creer en ellos mismos, como experimentadores y
visionarios espirituales sin serlo, se confunden por su gran necesidad de
admiración o valoración, creando a veces verdaderas alucinaciones y
sugestiones mentales de gran intensidad, pero no una verdadera vida
espiritual, suponiendo que el espíritu se puede experimentar. También en
esta misma línea las personas aparentemente altruistas, desprendidas que
fundamentalmente lo que buscan es ser queridos y amados por su bondad, o
aquellas que hacen una diferenciación de materia y espíritu, alabando uno y
despreciando lo otro, adhiriéndose a complicadas elaboraciones metafísicas,
generalmente de verborrea fácil; a todo eso, le podemos llamar erróneamente,
espiritual o personas espirituales.
Todas las creencias,
búsquedas mágicas, ideales, religiones, supersticiones y filosofías varias
sólo son adornos de la idea falsa de mí, si no me llevan a la
espiritualización real. No importan los distintos caminos, lo que importa es
la espiritualización, y muchos caminos hablan de la espiritualización
enfatizando más los modos, los resultados del perfeccionamiento,
moralidades, y las proyecciones de debilidades personales (ansias de
grandezas) que la espiritualización real.
La
espiritualización es simple cuando la mente calla y comprende que ese
silencio refleja como presencia la Realidad trascendente.
La persona espiritual es aquella que tiene
una percepción, o viva e intensa claridad de lo que el Espíritu Es. La
noción directa, no intelectual, de la Verdad de la esencia de si mismo, que
es lo mismo que decir "lo espiritual". No un cúmulo de creencias, muchas
veces muy elaboradas, o necesidades psicológicas de complejos y
condicionamientos. Lo espiritual es lo que es, no lo que creemos o
idealizamos muchas veces.
Las personas que parece que viven desde lo
espiritual, nos hablan de unidad; de un común denominador existencial; de
Dios como la esencia y Verdad de lo que uno Es; de la noción de Absoluto
como trascendencia a toda experiencia o existencia; que la manifestación del
Espíritu es el Amor o Felicidad, la Conciencia base (Pura) o toda
inteligencia, y toda voluntad o energía; que el Espíritu es la nada, el
Vacío, pero que es el Ser que lo alberga todo; que todo surge de Él, habita
en Él y se diluye en Él; que análogamente su mente es toda la existencia,
todos los posibles mundos y dimensiones existenciales; que vivir desde el
reconocimiento de Él es espiritualizar la mente y el cuerpo en su máxima
expresión armoniosa, simple y natural. Que es algo simple, no compuesto;
que solo Él Es y todo lo demás es ilusión; que es la misma Realidad; que Él
es la Eternidad y de Él surge la infinitud; etc... etc... Pero sólo la
percepción clara del Espíritu, vivir posiblemente lo hasta ahora nombrado
de Él con gran intensidad y claridad, seguramente sólo eso, nos hace
merecedores de la palabra espirituales.
Podemos tener mayor o menor intuición espiritual, eso si. Podríamos decir que el grado de intensidad de esa intuición, es el nivel de acercamiento espiritual de la persona, pero posiblemente no estaría nada mal hacernos una sincera aclaración personal de la palabra "espiritual".
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