| LA MUERTE, LA VIDA Y EL NACIMIENTO | |
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Tal
como se interpreta la muerte normalmente es la mayor confusión que la
persona tiene; es el producto resultante de la identificación. Identificarse
con una forma de vida y atribuirle la categoría de identidad es el error
mayor que la humanidad puede experimentar, ya que este error es la madre de
todas las demás confusiones e ilusiones que provocan el mayor sufrimiento en
el ser humano.
La
vida es la fuente, el foco, la identidad de donde surge, aparece y
desaparece toda forma. La vida es ese principio de Inteligencia Conciencia,
de Amor–armonía, y de Energía–voluntad
que configura toda forma y experiencia. La existencia es la expresión
manifestadora de este principio de Energía, Conciencia y Felicidad.
Para experimentar las infinitas experiencias de la existencia, en ella
reside el proceso de causa y efecto, la evolución e involución, los
aparentes nacimiento, mantenimiento y muerte, la coexistencia o convivencia
de todas esas aparentes partes que forman la unión (universo, los versos
unidos) de la existencia. este proceso o ley existencial es necesario o
intrínseco a la misma existencia.
Yo
como identidad no soy ninguna forma o experiencia de vida, soy la esencia de
todas las formas de vida. Yo no poseo nada, y al mínimo descuido, se va
aquello que se cree poseer más: el cuerpo o los cuerpos. Sólo soy poseedor
real de una cosa: lo que soy. Porque lo soy, no lo poseo, lo soy.
Redescubrir que lo que soy siempre es, y es lo único que verdaderamente es,
es despertar del sueño, es volver a casa.
Desde lo que soy, toda experiencia es un juego más que mágico, es la
infinita posibilidad de deseos, es la fantástica experiencia de la
existencia. Todo lo que se construye se destruye, todo lo que aparentemente
nace, también aparentemente muere, pero yo no nazco ni muero, mi ley es la
eternidad y la realidad. La realidad Real es el principio perceptor, que
hace que cualquier experiencia parezca verdadera o real.
El
Ser y yo, es lo mismo como identidad, el no Ser es una paradoja del
lenguaje. Yo soy la Realidad y Eternidad, y otra cosa es la identificación
de la mente; yo no soy ni pensamiento ni sentimiento, ni mente concreta ni
mente cósmica, yo soy lo que soy: La pura Presencia de Consciencia.
Libre, independiente; todo poderoso porque soy inmutable e inalterable,
humilde porque soy lo más simple, no soy nada.
El
ego es la identificación con la experiencia, el no-ego es la
desidentificación.
Centrarse en el "darse cuenta" conduce a lo que soy; quito toda experiencia
y lo que queda es lo que soy.
La
muerte, tal como es entendida normalmente, es la gran mentira de la mente.
La vida es "ver" (ví) que se "da" (da) en sí
mismo, desde sí mismo y para sí mismo; el ver es el Ser. El nacimiento y la
muerte es la visión de la existencia desde un punto de vista y de partida
parcial y concreto de aquello que es infinito y total.
El
soy, es el viajero de sí mismo, en sí mismo y para sí mismo; sin moverse del
sitio. Jordi Barqué
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