MAS ALLA DEL EGO
 

La regla de la Vida

 Toda expansión es vida, toda contracción es muerte. Todo tipo de amor es expansión, todo tipo de egocentrismo es confracción. El amor es, por tanto, la única ley de la vida. Aquel que ama vive, aquel que es egocéntrico está muriendo.

 No desviarse del amor y de la actitud desinteresada es ser capaz de conquistarlo todo. Ante cada dificultad nos deberíamos preguntar, ¿Porqué veo esto de esta forma? ¿Porqué no puedo solucionar esto con amor?

 Hay dos cosas que guían la conducta humana: el poder y la compasión. El uso del poder es invariablemente la ejercitación del egocentrismo. Todo hombre y mujer intenta obtener lo máximo del poder o de las ventajas que poseen. La compasión es en si mismo el cielo; para ser correctos debemos ser compasivos. Incluso la justicia y los derechos deberían apoyarse en la compasión.

 En el momento en que te aíslas de los demás, cualquier cosa es capaz de herirte. En el momento en que te entregas y te preocupas por los demás, ganas ayuda. El hombre ego centrado es el más desgraciado del mundo. El hombre más feliz es aquel que no está en absoluto ego centrado.

 La luz y la sombra del Ego

 Nuestro mejor trabajo lo llevamos a cabo si ejercemos nuestra máxima influencia cuando nuestro ego no entra en juego. Los grandes genios saben esto. Abrámonos al único Actor Divino y dejemos que Él actúe sin hacer nada nosotros.

 Hemos de buscar la eliminación del egocentrismo. Veo que siempre que he cometido un error en mi vida ha sido porque tomó parte el ego en aquella circunstancia. Dónde el ego no ha participado siempre mi juicio ha sido certero y claro.

 Toda religión enseña que la esencia de la moral está en procurar el bien a los demás. ¿Porqué? Se nos dice que seamos desprendidos ¿Y porqué deberíamos serlo? ¿Lo ha dicho algún Dios? En ese caso, no es para mi ¿Está escrito en algunos textos? Deja que lo digan, tampoco me incumben. Deja que escriban lo que quieran, ¡a mi que me importa! . Para la gran mayoría la única clase de moral se reduce a "Lo primero soy yo y los demás que se espabilen". ¿Cuál es entonces la verdadera razón de porqué debo ser moral? No puede explicarse de forma alguna a menos que se busque la verdad como se expone en el Gita: ¡Aquel que ve a los demás en sí mismo y a si mismo en los demás, viendo pues al mismo Dios viviendo en todo, ese, el sabio, ya nunca jamás mata el Si Mismo por el si mismo”. Aprende a través de la doctrina Advaita que cuando quiera que hieres a alguien, a ti mismo te estás hiriendo; todos ellos son tú mismo. Lo sepas o no, trabajas todas las manos, te mueves usando todos los pies, eres el rey que disfruta el palacio, eres el pordiosero que lleva a una vida miserable en el portal; tú estás tanto en el ignorante como en el letrado, estás en el ser débil como en el fuerte; aprende esto y cultívalo. Esta es la respuesta de porqué no debemos herir a los demás. Esta es la respuesta de porqué no me tengo que preocupar ni tan siquiera de si me voy a morir de hambre, ya que habrá millones de bocas comiendo al mismo tiempo y todas ellas son mías. En consecuencia no debo preocuparme ni de lo que me ocurra a mi ni a lo mío, pues el universo entero es mío, y entonces  ¿Quién puede matarme a mí, al universo? Esto es la moral.

 El poderoso muro que nos mantiene errados en nosotros es el egoísmo; siempre nos referimos a nosotros mismos, diciendo, “Yo hago esto o lo otro”. Deshagámonos de este maldito Yo; matemos este aspecto diabólico en otros; Hasta que no abandonemos  el mundo construido por el ego, no podremos entrar en el reino del cielo.

La verdad jamás puede acompañarnos nuestras funcionemos de modo egocentrado. Lo coloreamos todo con nuestro ego. Las cosas llegan hasta nosotros tal y como son. Nada esta oculto, nosotros lo ocultamos. Actúa como si tuviéramos un cepillo, llega algo, y .. no nos gusta, lo cepillamos y luego lo volvemos a mirar.

 No queremos saber. Lo pintamos todo con nosotros mismos. Nos comportamos como el gusano que de su propio cuerpo extrae el hilo con el que construye el capullo en el que se encierra; su propio trabajo le aprisiona. Esto es lo que estamos haciendo. En el momento en que digo “a mí” el hilo da una vuelta. Digo “Yo y lo mío”, otra vuelta, Y así continuamente.

 ¿Eres desinteresado, desprendido? Esta es la pregunta. Si lo eres, no te hará falta leer un solo libro religioso, ni entrar en una sola iglesia o templo.

 Uno de los mayores males de la civilización Occidental es que tan solo se persigue la educación intelectual y no se atiende al corazón. Eso tan sólo hace al hombre diez veces más egoísta, y eso será su destrucción.

El único poder positivo

Si anhelas riquezas pero al mismo tiempo eres consciente de la imagen negativa que del mundo se forma, sobre todo aquel que ambiciona riquezas, quizás no te atrevas a entregarte en una lucha para llegar a ser rico aunque bien es cierto que tu mente no dejará de pensar en dinero día y noche. Esto es una hipocresía y no conduce absolutamente a nada. Zambúllete en el mundo, y después de un tiempo, una vez hayas sufrido y disfrutado lo que existe en él, podrás empezar el camino de la renuncia; entonces llegará la calma. Así pues, satisface tus ansias de poder y de cualquier otra cosa, y una vez lo hayas hecho llegará el momento en que te darás cuenta de que, realmente, se trata de pequeñas cosas; pero hasta que no se hayan cumplido todos tus deseos, hasta que no hayas pasado por esta actividad, es imposible que llegues al estado de calma, serenidad y autoentrega.

 La renuncia se encuentra en la base de todos los pensamientos religiosos y siempre se da la circunstancia de que a medida que esta idea de renuncia disminuye, los sentidos se van apoderando de la religión y la espiritualidad va decreciendo en igual proporción.

Yo no soy un tendero

Todos los maestros de la humanidad jamás han sido ego centrados. Supongamos que a Jesús de Nazaret , mientras estaba enseñando, se le acercara un hombre y le dijera “ Lo que enseñas es hermoso. Yo creo que es realmente el camino a la perfección y estoy dispuesto a seguirte .. pero no tiene sentido para mi el adorarte como el único hijo de Dios“ ¿Cuál hubiera sido la respuesta de Jesús ? Muy bien, hermano, sigue tu ideal y progresa en tu camino. No me importa que me concedas o no crédito para enseñar. Yo no soy un tendero, no comercio con la religión. Yo tan sólo enseño la verdad y la verdad no es propiedad de nadie. Nadie puede patentar la verdad. La verdad es Dios en Si Mismo.

 ¿A quién le importa si existe cielo o infierno? ¿A quién le importe si existe el alma o no? ¿A quién le importa si existe lo Inmutable o no? . Aquí está el mundo, y está repleto de desgracia y sufrimiento. Sal fuera al mundo como Buda hizo y lucha para aliviar el dolor o muere en el intento. Olvídate de ti mismo; esta es la primera lección que debemos aprender, ya seas religioso o ateo, seas agnóstico o Vedántico, Cristiano o Musulmán. La única lección común a todos ellos es la destrucción del pequeño si mismo y la construcción del Auténtico Sí Mismo.

 Los grandes hombres son aquellos que construyen autopistas para los demás con la sangre de su propio corazón. Esto ha venido ocurriendo desde siempre; uno construye un puente tendiendo su propio cuerpo y millares cruzan el rió con su ayuda.

 Aquellos que deseen ayudar a la humanidad deben coger su propio dolor y placer, nombre y fama, toda clase de intereses, hacer con ello un fardo y arrojarlo en el mar; y después acercarse al Señor. Esto es lo que todos los Maestros han dicho y han hecho.

Como la rosa da su aroma

 Da, al igual que la rosa da su aroma, porque está en su propia naturaleza, totalmente inconsciente del hecho de dar. Hoy en día hay hombres que abandonan el mundo para procurase su propia salvación. Lanza bien lejos todo, incluso tu propia salvación, y ve a ayudar a otros.

 Traducido por:

Josep Mª  Pegueroles Cordomí

Swami Vivekananda., del libro  

Viviendo en la Fuente. Enseñanzas yóguicas de Vivekananda